Machaen sostiene que el mercado tradicional ha privilegiado durante décadas métricas como ubicación, vistas, amenidades y acabados. Sin embargo, advierte que una nueva variable comienza a ganar peso entre compradores de alto nivel: el impacto del espacio en la salud física y mental. Desde su perspectiva, el verdadero lujo ya no se limita a materiales premium o lobbies espectaculares, sino a cómo se siente una persona al habitar el inmueble todos los días.
Asimismo, incluye estrategias para controlar el ruido, fomentar el movimiento cotidiano y potenciar la conexión con la luz natural y el entorno. Bajo esta lógica, la vivienda puede convertirse en un “biohack” permanente que contribuya al descanso profundo, reduzca la inflamación y disminuya el estrés crónico.
En el contexto de México y Latinoamérica, considera que la región tiene una oportunidad relevante. Factores como el turismo médico, los destinos de retiro y el dinamismo inmobiliario podrían convertirla en un laboratorio natural para integrar ciencia, diseño y bienestar en desarrollos residenciales. No obstante, advierte que persistir únicamente en la fórmula tradicional de amenidades y acabados podría significar rezagarse frente a mercados que ya incorporan criterios de salud ambiental y neuroarquitectura.
Como aplicación concreta de esta visión, Machaen participa en el desarrollo de Meliá Residences Brickell, en alianza con la marca hotelera Meliá Hotels International. El proyecto, ubicado en Miami, integra desde su concepción principios de biohacking y longevidad, con sistemas de purificación de aire y agua, iluminación circadiana y selección de materiales no tóxicos. Las unidades están diseñadas como residencias operadas bajo estándares hoteleros y orientadas también a la generación de ingresos.
Para Machaen, el desafío del sector inmobiliario en las próximas décadas no será únicamente levantar torres icónicas, sino diseñar espacios que protejan la salud de quienes los habitan. En su visión, el indicador de éxito futuro no se medirá solo en metros cuadrados vendidos, sino en los años de vida saludable que esos espacios contribuyan a preservar.