Cuando una persona fallece sin haber dejado un testamento, sus bienes no quedan automáticamente sin dueño. La legislación mexicana contempla mecanismos para determinar quiénes tienen derecho a heredar mediante un proceso conocido como sucesión legítima o intestamentaria.
La relevancia del tema es considerable. De acuerdo con datos del Registro Nacional de Testamentos difundidos por diversos medios nacionales, apenas 4.7% de la población mexicana cuenta con un testamento. Al mismo tiempo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó 819,672 defunciones durante 2024, lo que refleja el número de familias que potencialmente enfrentan cada año procesos relacionados con herencias y transmisión de bienes.
Además, la vivienda sigue siendo uno de los principales activos patrimoniales del país. La Encuesta Nacional de Vivienda 2020 del INEGI estimó la existencia de 35.3 millones de viviendas particulares habitadas, mientras que una proporción significativa corresponde a inmuebles propios totalmente pagados.
¿Qué ocurre cuando no existe testamento?
En ausencia de un testamento, la ley establece quiénes pueden heredar y en qué orden. Sin embargo, esto no significa que el procedimiento sea automático o sencillo.
La situación puede complicarse cuando existen varios herederos, propiedades sin regularizar, adeudos pendientes, matrimonios anteriores, hijos de distintas relaciones o documentación incompleta sobre los bienes.
El costo de no planear
Además del componente legal, la falta de previsión puede tener consecuencias económicas importantes.
Un proceso sucesorio desorganizado puede retrasar la venta o renta de una propiedad, impedir la realización de inversiones familiares, generar gastos notariales y judiciales adicionales e incluso mantener inmuebles sin uso productivo durante largos periodos.
Los especialistas destacan que muchas familias consideran que la planeación sucesoria es un tema exclusivo de personas con grandes fortunas. Sin embargo, cualquier persona que posea una vivienda, un terreno, un negocio o cuentas bancarias puede beneficiarse de una estrategia patrimonial adecuada.
Más que un testamento
Los expertos señalan que elaborar un testamento es una de las herramientas más importantes para facilitar la transmisión de bienes, pero no es la única.
Una estrategia integral de blindaje patrimonial también puede incluir la revisión periódica de escrituras, la actualización de beneficiarios en cuentas bancarias y seguros, el análisis del régimen matrimonial, la elaboración de poderes notariales y la revisión de obligaciones fiscales asociadas al patrimonio familiar.
Asimismo, recomiendan que las decisiones patrimoniales sean comunicadas oportunamente a los posibles beneficiarios para reducir incertidumbre y evitar disputas futuras.
Proteger el patrimonio antes de que surjan los problemas
Aunque recientemente se han discutido mecanismos que podrían simplificar algunos procesos de transmisión de bienes, especialistas coinciden en que la prevención sigue siendo la mejor herramienta para proteger a las familias.
Para los expertos, la conclusión es clara: sí es posible heredar una vivienda sin testamento, pero contar con una planeación sucesoria adecuada reduce riesgos, acelera trámites y brinda mayor certeza jurídica a los herederos. Más que un documento legal, la planeación patrimonial se ha convertido en una herramienta para preservar el patrimonio familiar y evitar conflictos que pueden prolongarse durante años.

