La expansión de las branded residences se apoyó inicialmente en esa demanda. Para quien adquiere una segunda residencia a miles de kilómetros de su lugar habitual de residencia, una marca reconocida aporta confianza, estándares de servicio y, sobre todo, una solución para administrar una propiedad que permanecerá desocupada durante determinados periodos del año.
Sin embargo, el mercado empieza a mostrar otra dinámica: el comprador mexicano de alto poder adquisitivo está adquiriendo mayor relevancia en este segmento.
El cambio coincide con una expansión considerable de la oferta. Marcas como Four Seasons, Ritz-Carlton, St. Regis, Mandarin Oriental, Rosewood, SLS, Thompson, Armani o Angsana participan actualmente en desarrollos residenciales en diferentes mercados mexicanos, ampliando las alternativas para compradores nacionales.
Para este perfil, el atractivo no necesariamente está solo en poseer una propiedad asociada con una marca reconocida. También pesa la posibilidad de contar con servicios hoteleros, concierge, mantenimiento, seguridad, administración profesional, amenidades, beach clubs y, en determinados proyectos, programas de renta.
Esto resulta particularmente relevante para las segundas residencias. Un comprador de Ciudad de México, Monterrey o Guadalajara que adquiere una propiedad en Los Cabos o Riviera Maya enfrenta algunas de las mismas necesidades que un propietario extranjero: requiere que alguien mantenga, opere y proteja el inmueble cuando no lo utiliza.
El fenómeno podría tener implicaciones importantes para el mercado. Una mayor participación de compradores nacionales diversifica la demanda y reduce la dependencia exclusiva del capital extranjero, al tiempo que amplía el mercado potencial para nuevos desarrollos.
Las branded residences comienzan así a cumplir una doble función en México: siguen siendo una poderosa herramienta para atraer compradores internacionales, pero también están convirtiéndose en una nueva expresión de cómo el patrimonio mexicano de alto poder adquisitivo invierte, disfruta y preserva su riqueza inmobiliaria.

