Si bien el retroceso refleja una pérdida de dinamismo frente al cierre de 2025, el comportamiento no resulta atípico para el sector. Históricamente, el primer trimestre suele mostrar ajustes después de la intensa actividad turística registrada durante la temporada vacacional de fin de año, especialmente por el turismo nacional, que concentra buena parte de sus desplazamientos en diciembre.
A ello se suma que, aunque el turismo internacional mantiene una presencia importante durante los meses de invierno —particularmente de visitantes provenientes de países con climas fríos—, el efecto estacional suele traducirse en una moderación de la actividad respecto al cierre del año anterior.
Al interior del indicador, el desempeño fue mixto. Mientras el PIB turístico asociado a la producción de bienes aumentó 0.3% respecto al trimestre previo, el correspondiente a los servicios —que representan la mayor parte de la actividad turística— retrocedió 1.1 por ciento.
Por su parte, el consumo turístico interior disminuyó 0.7% a tasa trimestral. El comportamiento respondió principalmente a una caída de 5.9% en el turismo receptivo o internacional, mientras que el consumo del turismo interno avanzó 0.5%. En comparación anual, el consumo turístico interior creció 0.2%, impulsado por el mercado nacional, que aumentó 5.4%, en contraste con una disminución de 18.4% del turismo receptivo.