El acceso a un crédito hipotecario del Infonavit cambió en 2026. Ahora, además de reunir los puntos necesarios, los trabajadores deberán prestar mayor atención a su historial financiero, nivel de endeudamiento y capacidad de pago para evitar quedar fuera del financiamiento.
Busca el nuevo modelo facilitar el acceso a la vivienda para jóvenes y trabajadores con menor tiempo de cotización, pero también endurece algunos criterios relacionados con las finanzas personales del solicitante.
Uno de los cambios más importantes es que el análisis ya no se concentra únicamente en el historial laboral o en el comportamiento de la empresa donde trabaja el derechohabiente, sino en la salud financiera del propio trabajador.
“Es importante que al momento de buscar una vivienda lo hagas a través de canales seguros, confiables y transparentes, iniciar la búsqueda de la propiedad que se convertirá en tu patrimonio es un proceso en el que debes estar acompañado de profesionales inmobiliarios”, recomendó Roberto Reveles, KAM de Inmuebles24 en Ciudad de México.
Además, el solicitante no debe tener una vivienda registrada ante el instituto ni presentar adeudos considerados impagables en el Buró de Crédito.
El comportamiento financiero tomó un papel central dentro de la evaluación. El Infonavit ahora revisa el nivel de endeudamiento mediante el indicador DTI (Debt to Income), que mide la relación entre los ingresos mensuales y las obligaciones financieras del trabajador.
Si los pagos mínimos mensuales superan 70% de los ingresos del solicitante, el crédito podría ser rechazado, incluso cuando la precalificación haya sido aprobada previamente.
Especialistas del sector consideran que este ajuste busca disminuir riesgos de impago y evitar que los trabajadores adquieran financiamientos por encima de su capacidad económica.
Ante este nuevo entorno, expertos de la plataforma inmobiliaria recomiendan prepararse antes de solicitar el crédito hipotecario. Entre las principales medidas destacan mantener un historial crediticio sano, evitar sobreendeudarse, pagar tarjetas y préstamos a tiempo, así como conservar estabilidad laboral.
También aconsejan revisar constantemente el estatus de precalificación y comparar opciones de vivienda acordes con el presupuesto familiar.
El programa contempla apoyos para trabajadores que perciban entre uno y dos salarios mínimos, siempre que tengan al menos seis meses de antigüedad en su empleo y no cuenten con un crédito hipotecario activo ante el instituto.
Las viviendas que se adquieran mediante este esquema deberán cumplir ciertas características mínimas, como una superficie de al menos 60 metros cuadrados, además de pasar los filtros establecidos por el programa federal.
También, el modelo de financiamiento considera que las mensualidades no superen 30% del ingreso mensual del derechohabiente, con el objetivo de mantener créditos más sostenibles para los trabajadores.
Analistas inmobiliarios señalan que estos cambios podrían modificar la dinámica del mercado residencial en México, particularmente en segmentos de vivienda económica y media, donde el acceso al financiamiento sigue siendo uno de los principales retos para millones de familias.

