|  

La inteligencia artificial permite automatizar y sofisticar ataques como phishing y suplantación de identidad. Expertos advierten que la prevención y el monitoreo en tiempo real son cada vez más importantes para proteger la operación de las empresas.

1 No me gusta0

La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que las empresas enfrentan los riesgos digitales. Aunque esta tecnología puede utilizarse para fortalecer la protección de las organizaciones, también está siendo aprovechada por grupos delictivos para hacer más rápidos, precisos y convincentes los ciberataques.

 

En México, esta evolución representa un desafío especialmente relevante para empresas que dependen de sus plataformas digitales para vender, operar o relacionarse con sus clientes. De acuerdo con Centro Telecom, el uso de herramientas de IA permite a los ciberdelincuentes clonar sitios web, obtener credenciales corporativas, distribuir malware y desarrollar esquemas de fraude financiero con una velocidad que antes requería mayores conocimientos técnicos y tiempos de preparación.

 

La IA no cambia los ataques, pero sí su velocidad

Uno de los principales cambios está en la capacidad de automatización. Los métodos utilizados por los delincuentes no son necesariamente nuevos: phishing, suplantación de identidad y distribución de malware continúan entre los principales vectores de ataque.

Lo que ha cambiado es la facilidad para replicarlos a gran escala.

Ricardo Darling, vicepresidente de Ciberseguridad en Centro Telecom, explicó que la IA está elevando el riesgo precisamente por la velocidad con la que permite reproducir estos esquemas.

Indicó el experto que “la inteligencia artificial está agravando el tema desde la óptica de que los ciberataques siguen siendo los mismos vectores de ataque —sigue siendo phishing, sigue siendo la suplantación—, pero lo que se está agravando es básicamente la velocidad con la que los ciberdelincuentes están clonando este tipo de servicios y realizando los ataques”.

La capacidad de generar sitios prácticamente idénticos a los originales puede engañar a usuarios y colaboradores, pero también representa un riesgo para las propias marcas. Un ataque exitoso puede derivar en robo de información, afectaciones a la reputación y filtraciones de datos sensibles.

Bancos, Fintech y comercio digital, entre los más expuestos

 

El nivel de exposición no es igual para todas las empresas. Centro Telecom identifica al sector bancario, las empresas Fintech y las compañías que dependen de campañas y ventas digitales como algunos de los principales objetivos de estas modalidades de fraude.

 

También, el riesgo está relacionado con las diferencias en materia de regulación y protección. Mientras las instituciones bancarias operan bajo estándares de supervisión más estrictos y cuentan con infraestructura robusta, otros sectores industriales y comerciales pueden enfrentar mayores vulnerabilidades al no contar con obligaciones regulatorias equivalentes.

Esta situación coloca la ciberseguridad como un elemento que va más allá del área de tecnología. Para una empresa cuya operación depende de sus sistemas, una interrupción puede afectar ventas, atención a clientes, procesos internos y, en casos graves, la continuidad misma del negocio.

La IA también puede convertirse en una herramienta de defensa

La misma tecnología que utilizan los atacantes puede ser aprovechada por las organizaciones para detectar y contener amenazas.

El monitoreo en tiempo real de la infraestructura tecnológica permite analizar grandes cantidades de tráfico, detectar comportamientos fuera de lo normal y actuar antes de que una amenaza genere daños mayores. Esta vigilancia puede abarcar desde redes corporativas y enlaces dedicados hasta portales públicos.

 

 

Para las empresas, el objetivo no consiste solamente en reaccionar cuando ocurre un ataque, sino en identificar señales de riesgo con anticipación y contar con mecanismos que permitan mantener la operación ante un incidente.

 

Esto convierte a la ciberseguridad en un componente de la resiliencia empresarial. La protección de la infraestructura digital debe formar parte de la estrategia corporativa y de la gestión de riesgos de las organizaciones.

 

Prevenir puede ser menos costoso que detener un ataque

Uno de los principales desafíos para las compañías es dejar de considerar la ciberseguridad como un gasto exclusivamente operativo.

Centro Telecom plantea que la protección digital debe incorporarse a las decisiones de las mesas directivas, debido al impacto económico que puede tener un ataque y a la posibilidad de que una interrupción grave comprometa la continuidad de una empresa.

Darling advierte que el costo de no contar con mecanismos de protección puede superar ampliamente la inversión preventiva:

Agregó que “es más caro no tenerlo, porque evidentemente un ataque puede costarte varios cientos a miles de dólares en particular, e incluso la alternativa de probablemente cerrar tu negocio si el ciberataque es muy intenso o muy masivo. Siempre la prevención es una de las cosas que más se está sugiriendo para las empresas”.

La advertencia adquiere mayor relevancia conforme aumenta la dependencia de las empresas respecto de sus sistemas digitales. Una plataforma caída, una filtración de información o el robo de credenciales pueden afectar no solo los procesos tecnológicos, sino también la relación con clientes y proveedores.

Ciberseguridad: una condición para la continuidad del negocio

 

El avance de la IA obliga a las empresas mexicanas a replantear la forma en que gestionan sus riesgos digitales. Los ataques pueden ser más rápidos y sofisticados, pero las organizaciones también cuentan con herramientas tecnológicas para fortalecer sus defensas.

 

Por ello, la estrategia debe combinar monitoreo, prevención, cumplimiento de las normas aplicables e infraestructura resiliente, además de una cultura empresarial en la que la seguridad digital sea responsabilidad de toda la organización. Centro Telecom considera que estas medidas son necesarias para proteger el valor de las compañías en el largo plazo.

Finalmente, en este escenario, la ciberseguridad deja de ser únicamente una cuestión técnica. Para las empresas mexicanas, proteger sus sistemas, datos y plataformas se convierte también en una forma de proteger sus ingresos, su reputación y, sobre todo, su capacidad para seguir operando cuando ocurre un ataque.