La inteligencia artificial (IA) está cambiando la forma en que las empresas enfrentan los riesgos digitales. Aunque esta tecnología puede utilizarse para fortalecer la protección de las organizaciones, también está siendo aprovechada por grupos delictivos para hacer más rápidos, precisos y convincentes los ciberataques.
La IA no cambia los ataques, pero sí su velocidad
Uno de los principales cambios está en la capacidad de automatización. Los métodos utilizados por los delincuentes no son necesariamente nuevos: phishing, suplantación de identidad y distribución de malware continúan entre los principales vectores de ataque.
Lo que ha cambiado es la facilidad para replicarlos a gran escala.
Ricardo Darling, vicepresidente de Ciberseguridad en Centro Telecom, explicó que la IA está elevando el riesgo precisamente por la velocidad con la que permite reproducir estos esquemas.
Indicó el experto que “la inteligencia artificial está agravando el tema desde la óptica de que los ciberataques siguen siendo los mismos vectores de ataque —sigue siendo phishing, sigue siendo la suplantación—, pero lo que se está agravando es básicamente la velocidad con la que los ciberdelincuentes están clonando este tipo de servicios y realizando los ataques”.
La capacidad de generar sitios prácticamente idénticos a los originales puede engañar a usuarios y colaboradores, pero también representa un riesgo para las propias marcas. Un ataque exitoso puede derivar en robo de información, afectaciones a la reputación y filtraciones de datos sensibles.
Bancos, Fintech y comercio digital, entre los más expuestos
También, el riesgo está relacionado con las diferencias en materia de regulación y protección. Mientras las instituciones bancarias operan bajo estándares de supervisión más estrictos y cuentan con infraestructura robusta, otros sectores industriales y comerciales pueden enfrentar mayores vulnerabilidades al no contar con obligaciones regulatorias equivalentes.
Esta situación coloca la ciberseguridad como un elemento que va más allá del área de tecnología. Para una empresa cuya operación depende de sus sistemas, una interrupción puede afectar ventas, atención a clientes, procesos internos y, en casos graves, la continuidad misma del negocio.
La IA también puede convertirse en una herramienta de defensa
La misma tecnología que utilizan los atacantes puede ser aprovechada por las organizaciones para detectar y contener amenazas.
El monitoreo en tiempo real de la infraestructura tecnológica permite analizar grandes cantidades de tráfico, detectar comportamientos fuera de lo normal y actuar antes de que una amenaza genere daños mayores. Esta vigilancia puede abarcar desde redes corporativas y enlaces dedicados hasta portales públicos.
Para las empresas, el objetivo no consiste solamente en reaccionar cuando ocurre un ataque, sino en identificar señales de riesgo con anticipación y contar con mecanismos que permitan mantener la operación ante un incidente.
Prevenir puede ser menos costoso que detener un ataque
Uno de los principales desafíos para las compañías es dejar de considerar la ciberseguridad como un gasto exclusivamente operativo.
Centro Telecom plantea que la protección digital debe incorporarse a las decisiones de las mesas directivas, debido al impacto económico que puede tener un ataque y a la posibilidad de que una interrupción grave comprometa la continuidad de una empresa.
Darling advierte que el costo de no contar con mecanismos de protección puede superar ampliamente la inversión preventiva:
Agregó que “es más caro no tenerlo, porque evidentemente un ataque puede costarte varios cientos a miles de dólares en particular, e incluso la alternativa de probablemente cerrar tu negocio si el ciberataque es muy intenso o muy masivo. Siempre la prevención es una de las cosas que más se está sugiriendo para las empresas”.
La advertencia adquiere mayor relevancia conforme aumenta la dependencia de las empresas respecto de sus sistemas digitales. Una plataforma caída, una filtración de información o el robo de credenciales pueden afectar no solo los procesos tecnológicos, sino también la relación con clientes y proveedores.
Ciberseguridad: una condición para la continuidad del negocio
Por ello, la estrategia debe combinar monitoreo, prevención, cumplimiento de las normas aplicables e infraestructura resiliente, además de una cultura empresarial en la que la seguridad digital sea responsabilidad de toda la organización. Centro Telecom considera que estas medidas son necesarias para proteger el valor de las compañías en el largo plazo.
Finalmente, en este escenario, la ciberseguridad deja de ser únicamente una cuestión técnica. Para las empresas mexicanas, proteger sus sistemas, datos y plataformas se convierte también en una forma de proteger sus ingresos, su reputación y, sobre todo, su capacidad para seguir operando cuando ocurre un ataque.