Analistas de diversas instituciones exponen su opinión sobre el documento presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Disciplina fiscal
En primera instancia, BBVA considera que los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2026 reflejan la intención del gobierno federal de retomar la disciplina fiscal, con una meta de superávit primario de 0.6% del PIB y la estabilidad de la deuda pública en 52.3% del PIB en 2025 y 2026. Estas medidas son vistas como una señal positiva para la economía nacional.
BBVA destaca tres aspectos fundamentales en los Pre-Criterios: La reducción del déficit fiscal, una política fiscal prudente para mantener la estabilidad de la deuda y una estrategia tributaria enfocada en fortalecer la recaudación sin la creación de nuevos impuestos. No obstante, advierte que el panorama económico nacional enfrentará desafíos significativos, como la implementación de la reforma judicial, la incertidumbre en la política comercial de Estados Unidos y el impacto de los aranceles en el crecimiento global. Estos factores podrían limitar la capacidad de maniobra del gobierno ante un posible escenario de menores ingresos públicos de los esperados.
Escenario optimista con riesgos latentes
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantiene la perspectiva de que los principales motores del crecimiento serán la demanda interna, es decir, el consumo y la inversión. Sin embargo, Intercam advierte que los indicadores recientes muestran una marcada desaceleración de la actividad económica, que se intensificó en el último trimestre de 2024.
En cuanto a la demanda externa, la SHCP estima que las tensiones comerciales serán de corto plazo y que el marco normativo del T-MEC continuará vigente, minimizando el impacto de las amenazas arancelarias impuestas por Estados Unidos. Intercam señala que esta postura podría ser optimista, ya que no incorpora posibles efectos negativos de las tarifas en el escenario económico.
Uno de los principales riesgos que identifica la institución financiera es la sobrestimación de los ingresos tributarios, lo que podría derivar en presiones fiscales si la recaudación es menor a la prevista. Aunque el gobierno mantiene sin cambios el déficit, se prevé que los ingresos petroleros ayuden a compensar la posible caída en la recaudación. No obstante, la institución financiera subraya la necesidad de evaluar si el gasto público debe no solo mantenerse, sino reducirse respecto a lo previsto inicialmente.