En este entorno, México tiene la oportunidad de fortalecer su posición no solo como plataforma de manufactura avanzada, sino como un jugador estratégico en la integración regional de Norteamérica.
El segundo eje consiste en contribuir a la estabilización de los fabricantes de equipos originales (OEM), cuyas cadenas de suministro enfrentan retrasos en la producción de aeronaves, escasez de personal calificado y mayores exigencias regulatorias y de sostenibilidad. En este escenario, México puede ofrecer talento especializado y convertirse en una plataforma para la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a procesos productivos.
Finalmente, la transición hacia una aviación sostenible se perfila como un eje transversal. El impulso al combustible sostenible de aviación (SAF), la innovación en motores y materiales, la reducción de emisiones en procesos industriales y la adopción de modelos de economía circular son elementos centrales. México dispone de materia prima para biocombustibles y potencial para generar energía limpia, lo que abre una nueva etapa de mayor valor agregado.
El análisis de Eliseo Llamazares, Socio Líder de Aviación y Turismo, y Mario A. Hernández, Socio Líder del segmento IMMEX de KPMG México deja ver que, en conjunto, estos factores colocan al país ante la posibilidad de evolucionar de manufacturero a integrador, innovador y socio estratégico en la cadena aeroespacial de Norteamérica, en un entorno donde competitividad y sostenibilidad avanzan de la mano.