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El Banco de México sorprendió al mercado al recortar en 25 puntos base su tasa de interés de referencia, para ubicarla en 6.75%, en una decisión dividida (3-2) que refleja un cambio en el balance entre control inflacionario y apoyo al crecimiento económico.

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El ajuste se dio en un contexto en el que el consenso anticipaba una pausa. Para HSBC, el banco central “cumplió con lo dicho: recortó, pero dejando claro que el margen para seguir bajando se está estrechando”, en un entorno donde la inflación ha mostrado sorpresas al alza y persisten riesgos energéticos.

 

Más allá del movimiento, el cambio clave estuvo en la guía futura. Monex destacó que la autoridad monetaria “valorará la pertinencia y el momento de realizar un recorte adicional”, lo que sugiere un enfoque más selectivo y dependiente de las condiciones macroeconómicas.

 

En el frente inflacionario, el panorama se ha deteriorado. El banco central elevó sus pronósticos para los próximos trimestres, presionado por la inflación no subyacente y la persistencia en servicios. En este sentido, Banco Base advirtió que “el panorama inflacionario se ha vuelto más incierto, debido al conflicto de Oriente Medio”, lo que incrementa los riesgos al alza.

 

A pesar de ello, la decisión de recortar la tasa revela una mayor tolerancia al entorno inflacionario. Según BX+, “la mayoría de la Junta muestra tolerancia a un esquema de inflación superior a la meta”, en medio de un entorno de debilidad económica.

 

En términos de crecimiento, el recorte responde a señales de desaceleración al inicio de 2026. La medida busca aliviar las condiciones financieras, aunque también implica riesgos, como una menor atractividad relativa de México frente a otros mercados.

De hecho, tras el anuncio, el tipo de cambio mostró depreciación y los rendimientos de los bonos repuntaron, reflejando mayor cautela por parte de los inversionistas.

 

Hacia adelante, HSBC anticipa una pausa en mayo y un último recorte en junio, que llevaría la tasa a 6.5 por ciento. Sin embargo, el consenso coincide en que el margen para seguir bajando es limitado, en un contexto donde la inflación sigue siendo el principal reto.

 

En conjunto, la decisión envía señales mixtas: un banco central que busca apoyar la actividad económica, pero que enfrenta un entorno inflacionario más complejo, lo que apunta a un cierre anticipado del ciclo de recortes en la segunda mitad del año.