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La cuenta regresiva rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo anticipa una de las mayores celebraciones deportivas del planeta, sino también una oportunidad económica relevante para el comercio en México, particularmente para pequeñas y medianas empresas.

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En opinión del Dr. Bardo Agustín Limón Félix, Coordinador del Programa Mercadotecnia Estratégica, en CETYS Universidad Campus Mexicali, cada cuatro años el Mundial transforma hábitos de consumo a escala global. Millones de personas reorganizan sus rutinas para seguir los partidos, lo que se traduce en un incremento en la demanda de alimentos, bebidas y experiencias de convivencia. Restaurantes, bares, supermercados y tiendas de conveniencia se convierten en puntos clave de reunión, elevando su flujo de clientes durante varias semanas.

 

Para la edición de 2026, estimaciones del sector retail proyectan que el torneo podría generar hasta 395 millones de dólares adicionales en ventas minoristas en México, impulsadas principalmente por categorías como bebidas, botanas y alimentos preparados. Aunque las grandes marcas destinan inversiones millonarias a publicidad y patrocinios, el evento también abre una ventana accesible para el comercio local.

 

De acuerdo con especialistas en mercadotecnia, la clave para capitalizar esta coyuntura radica en el uso estratégico de promociones de venta. A diferencia de la publicidad —orientada al posicionamiento de marca—, las promociones buscan detonar compras inmediatas, un factor determinante en un evento donde el consumo se concentra en momentos específicos antes, durante y después de los partidos.

 

 

Sectores como el de alimentos y bebidas destacan por su alto potencial. Experiencias previas muestran que dinámicas como promociones 2x1 o paquetes especiales durante los encuentros pueden elevar el consumo de forma significativa.

 

De cara a 2026, algunos pequeños negocios ya anticipan incrementos de entre 20% y 30% en sus ventas, especialmente en zonas con alta afluencia de visitantes.

 

El Dr. Limón Felix explicó que entre las estrategias más utilizadas se encuentran descuentos ligados a resultados de partidos, combos temáticos, menús inspirados en selecciones participantes, así como la transmisión de encuentros en puntos de venta para atraer clientes. Estas acciones no solo incentivan el consumo, sino que fortalecen la conexión con el cliente en un contexto social y emocional.

A diferencia de otras temporadas comerciales recurrentes, el Mundial representa una oportunidad única que ocurre cada cuatro años. En este escenario, la cercanía con el consumidor y la capacidad de ejecutar promociones efectivas pueden marcar la diferencia para que el comercio local capture parte del impulso económico que genera el torneo.