De acuerdo con un análisis presentado en la Ponencia IMEF 2026, la justa deportiva coincide con un momento estratégico para la región: la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), proceso que definirá el rumbo de la integración económica norteamericana durante los próximos años.
Así, la Copa Mundial de la FIFA 2026 puede entenderse como un fenómeno multidimensional que combina deporte, negocios, economía y geopolítica.
El desafío para los tres países no será únicamente organizar el torneo más grande en la historia del futbol, sino aprovecharlo como catalizador de una integración más profunda y como punto de partida para construir un legado económico y social de largo plazo en América del Norte.
El documento “Integración vertical en América del Norte y revisión del T-MEC 2026”, destaca que América del Norte cuenta con una sólida integración comercial, pero todavía enfrenta el reto de fortalecer sus cadenas regionales de suministro. Actualmente, la región depende en diversos sectores de insumos provenientes de Asia, especialmente en industrias manufactureras de alto valor agregado.
En este contexto, México desempeña un papel central como plataforma para la expansión industrial y la reindustrialización de Estados Unidos, mientras que Canadá complementa las capacidades productivas de la región. El fortalecimiento de la infraestructura logística, la integración energética y la formación de capital humano son identificados como factores clave para consolidar una región más competitiva y resiliente.