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La expansión global de la inteligencia artificial podría elevar 129% el consumo de agua hacia 2050, impulsado por energía, semiconductores y centros de datos. Un informe plantea una “transición hídrica” basada en reutilización, infraestructura digital y colaboración intersectorial, con ejemplos como proyectos en México para reducir fugas y optimizar recursos.

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Se prevé que la rápida expansión global de la inteligencia artificial (IA) impulse para 2050 un aumento del 129% en la demanda de agua, informó una investigación Xylem y Global Water Intelligence (GWI).

El informe de la compañía de soluciones de agua pide una “transición hídrica” coordinada centrada en la reutilización del agua, la infraestructura digital y las asociaciones intersectoriales.

 

Según analistas, se prevé que el gasto en IA se acerque a los 2 mil millones de dólares en 2026, lo que acelerará el desarrollo de infraestructura a nivel mundial.

 

Para mediados de siglo, se proyecta que esta expansión añadirá 30 mil millones de litros de agua al año, impulsada por un aumento repentino en la generación de energía (54%), la fabricación de semiconductores (42%) y la expansión de los centros de datos (4%).

Los mayores puntos de presión surgen en la fabricación de semiconductores y en los centros de datos de rápido crecimiento en Estados Unidos, Asia Oriental y Asia Meridional. En estas regiones, la mayor reutilización de aguas residuales, la reducción de fugas y la inversión específica en infraestructura pueden compensar por completo el crecimiento futuro.

México pone el ejemplo

 

El informe señala ejemplos tempranos de cómo la colaboración puede generar beneficios compartidos. En México, por ejemplo, las empresas de servicios públicos de la Ciudad de México y Monterrey colaboraron con Amazon y Xylem en la modernización de tuberías inteligentes para reducir las fugas. Un sistema de sensores y análisis avanzado ahorrará más de 1,300 millones de litros de agua al año y ayudará a mejorar la fiabilidad del suministro de agua para los residentes.

 

 

Xylem afirmó que el informe concluye que esta demanda adicional no tiene por qué generar competencia entre la industria y las comunidades. Actualmente, los sistemas hídricos mundiales procesan aproximadamente 320 mil millones de litros de aguas residuales al año y pierden aproximadamente 100 mil millones de litros debido al envejecimiento de la infraestructura. Estos volúmenes, si se recuperan mediante inversiones específicas, podrían compensar sustancialmente el crecimiento proyectado del uso de agua en la IA y reducir la presión sobre los recursos de agua dulce.

 

Para garantizar que el agua sea una base resiliente para el crecimiento económico, en lugar de una limitación a la innovación, Xylem dijo que se requiere una transición hídrica centrada en la reutilización, la infraestructura digital y las asociaciones intersectoriales.

 

“La IA está generando nuevas demandas sobre el suministro de agua, pero muchas de las herramientas necesarias para abordar el desafío ya existen”, afirmó Matthew Pine, presidente y director ejecutivo de Xylem.

Las tecnologías avanzadas de tratamiento, por ejemplo, permiten reciclar el agua en lugar de desperdiciarla. Los sistemas digitales pueden ayudar a gestionar mejor el suministro en tiempo real, reduciendo las pérdidas de agua por fugas. Es hora de una transición hídrica basada en inversiones específicas y la colaboración entre la industria, las empresas de servicios públicos y los gobiernos para garantizar que los sistemas hídricos puedan impulsar tanto el crecimiento como la resiliencia de las comunidades.

El análisis también destaca el creciente riesgo geográfico. Casi el 40% de los centros de datos existentes ya se encuentran en regiones con alto estrés hídrico, y se prevé que el crecimiento futuro se concentre en cuencas hidrográficas con limitaciones similares. Esto subraya la necesidad de soluciones localizadas a nivel de cuenca, aun cuando las mejoras de eficiencia a nivel global generan margen de crecimiento.