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La industria de la construcción en México continúa atravesando un entorno de debilidad y ajuste durante el arranque de 2026. Aunque comienzan a observarse algunas señales de estabilización, particularmente en la obra de ingeniería civil vinculada a infraestructura pública, el desempeño general del sector sigue reflejando un pobre dinamismo, especialmente en la edificación.

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Los analistas destacaron cómo “la construcción mostró una nueva pérdida de impulso, tras el avance observado en el último trimestre de 2025”.

Analistas coinciden en que la recuperación dependerá en gran medida de la ejecución del gasto gubernamental, así como del repunte de la inversión privada en los próximos meses.

La industria de la construcción mantuvo durante el primer trimestre de 2026 una tendencia donde predomina el estancamiento en su nivel de producción. Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indicaron que en marzo presentó una contracción mensual de -3.3% en su índice de producción, con base en cifras ajustadas por estacionalidad.

Esto determinó que bajo la medición de cifras originales, en el tercer mes del año se reportara una fuerte contracción de -6.2% respecto a marzo de 2025. Lo que se explica por un fuerte ajuste de -8.2% en la edificación, un retroceso de -2.4% en los trabajos especializados y un repunte de 1.5% en la construcción de obras de ingeniería civil.

Un análisis de Monex señaló que “la construcción exhibió un pronunciado declive en marzo, lo que representó su mayor retroceso a tasa mensual en casi un año... A su interior, el mayor lastre se concentró en los trabajos de edificación (-3.6% m/m), acumulando retrocesos consecutivos desde diciembre de 2025. A su vez, se presentaron caídas en los trabajos especializados (-2.3% m/m) y las obras de ingeniería civil (-1.5%). Con ello, el sector se mantiene con un marcado debilitamiento, pues a tasa anual se contrajo hasta un 5.3% (su mayor descenso desde septiembre del año pasado”.

En BX+ también opinaron que el sector “se debilitó en los últimos tres meses, exhibiendo en marzo su mayor caída secuencial en casi un año. Con ello, borró las ganancias observadas al cierre del año pasado. Promedio una baja de 0.2% a tasa anual en el 1T, presionada por la edificación, mientras que la obra civil parece estabilizarse, pero por una base comparativa más fácil”.

Las cifras acumuladas del periodo enero-marzo revelaron una contracción de -0.7% en la producción del sector de la construcción respecto al mismo trimestre de 2025.

Este desempeño negativo encontró su explicación en el desempeño negativo de la edificación de -1.9% anual, mientras que las obras de ingeniería civil repuntaron 3.2% anual y 1.6% de los trabajos especializados.

Los analistas de la institución financiera destacaron cómo “la construcción mostró una nueva pérdida de impulso, tras el avance observado en el último trimestre de 2025”.

Sobre el futo, en BX+ opinaron que “la construcción reflejaría más estabilidad. En la obra pública, ello dependerá de que se ejecute el plan de infraestructura del gobierno federal. La edificación se reactivaría por las menores tasas de interés y tras la revisión del T-MEC, con esto último destrabando distintos proyectos en el Centro y Norte del país”.

También en términos de expectativas, en Banorte consideran diversos elementos que le darán mayor dinamismo a la actividad, uno de los principales factores es el impulso de la inversión en infraestructura para 2026, tanto por los recursos aprobados en el presupuesto como por los anuncios adicionales del gobierno federal.

 

Agregaron que de acuerdo con el último informe de finanzas públicas, el gasto en marzo aceleró su ritmo y se espera que continúe avanzando, apoyado por licitaciones ya asignadas en trenes y carreteras, así como próximos proyectos energéticos. Además, bajo el marco del Plan México, el gobierno ha reforzado medidas para impulsar sectores industriales estratégicos, corredores de desarrollo y atracción de inversión, destacando los recientes decretos presidenciales anunciados la semana pasada.

 

Pese al entorno todavía complejo, las perspectivas hacia adelante apuntan a una gradual recuperación de la construcción, apoyada por una mayor ejecución de proyectos de infraestructura, el impulso del Plan México y un posible repunte de la inversión privada favorecido por menores tasas de interés y mayor claridad económica. No obstante, el ritmo de recuperación seguirá dependiendo de la capacidad para detonar nuevos proyectos y consolidar la confianza de inversionistas y desarrolladores.