En la Ciudad de México, los precios de arrendamiento en zonas aledañas al Estadio Azteca —ahora Estadio Banorte— ya reportan incrementos de entre 15% y 20 por ciento. Este encarecimiento está vinculado, en parte, al crecimiento de plataformas de corta estancia, que seguirán expandiéndose conforme se acerque el torneo.
Tan solo en Monterrey, el fenómeno es aún más pronunciado. Las rentas cerca del Estadio BBVA podrían aumentar hasta 600%, impulsadas por la alta concentración de visitantes en periodos específicos. No obstante, el mercado enfrenta una oferta limitada en segmentos medios, ya que el 72% de la vivienda nueva se concentra en categorías residencial plus y premium.
Por su parte, Guadalajara anticipa uno de los mayores impactos en tarifas hoteleras, con incrementos que podrían alcanzar hasta 1,000 por ciento. La ocupación hotelera proyectada ronda el 94% durante los partidos, mientras que el número de unidades destinadas a renta de corta estancia podría duplicarse para atender la demanda.
De acuerdo con especialistas de 4S Real Estate, este comportamiento responde a un efecto temporal asociado al evento, más que a un cambio estructural en la demanda. Sin embargo, el verdadero impacto del Mundial estará en la infraestructura y las mejoras urbanas que dejará en ciudades como Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara.
Mundial 2026 generará presión en disponibilidad y precios de locales
Las inversiones en movilidad y conectividad serán clave. En Monterrey, la expansión del transporte público podría detonar el desarrollo habitacional en municipios como Apodaca, Escobedo y Guadalupe, particularmente en segmentos de vivienda media y residencial. En la capital del país, las obras en vialidades y accesos al estadio podrían reactivar zonas del sur como Coyoacán y Tlalpan.
Aunque se prevé que la presión sobre precios de renta disminuya tras el evento —con un retorno parcial de unidades de corta estancia al mercado tradicional—, el Mundial ya está acelerando cambios en el uso de vivienda y en la dinámica urbana.
El reto, coinciden los especialistas, será capitalizar este impulso temporal para consolidar un desarrollo urbano más equilibrado y sostenible en el largo plazo.