La inminente revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para julio de 2026, junto con la política arancelaria estadunidense, ha generado un entorno de mayor cautela en las decisiones empresariales. No obstante, este escenario no ha frenado el interés por el mercado industrial mexicano, particularmente en espacios destinados a manufactura, almacenamiento y logística.