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Volvo confirmó un incremento en su inversión en México, al elevar de 700 a 1,000 millones de dólares (mdd) el capital destinado a su planta de producción en el municipio de Ciénega de Flores, Nuevo León.

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La automotriz sueca, ahora bajo el control del grupo chino Geely, refuerza así su apuesta por el país a pesar del reciente anuncio del presidente estadunidense Donald Trump sobre nuevos aranceles a las importaciones automotrices.

Oficialmente, la decisión de ampliar la inversión fue anunciada en el marco de una visita de directivos de Volvo Group y Volvo Cars a la planta en construcción.

 

Se prevé que esta planta comience operaciones en 2026 y produzca exclusivamente vehículos eléctricos, con una capacidad proyectada de 50 mil unidades al año, destinadas en su mayoría al mercado estadunidense.

 

De acuerdo con funcionarios y representantes empresariales, la planta generará alrededor de mil 500 empleos directos y forma parte de una estrategia integral de la marca para avanzar hacia su meta de ser una compañía 100% eléctrica para 2030. Esta inversión también contempla infraestructura tecnológica de punta, así como sistemas de logística eficientes y sustentables.

 

 

Marcelo Ebrard, secretario de Economía, destacó que la ampliación del proyecto de Volvo refleja la solidez del modelo económico de México y la confianza de las empresas globales en el país, incluso frente a los riesgos geopolíticos o comerciales como los aranceles propuestos por Trump. “Volvo no solo se queda en México, sino que aumenta su compromiso con una inversión histórica”, afirmó.

 

La planta en Ciénega de Flores se suma a la creciente lista de inversiones automotrices en el norte del país, impulsadas por el fenómeno del nearshoring y el interés de diversas compañías por acercar su producción al mercado norteamericano.

Con esta expansión, Volvo se posiciona no solo como un actor relevante en la transición hacia la movilidad eléctrica, sino también como una firma con visión de largo plazo en el contexto regional.