La automotriz sueca, ahora bajo el control del grupo chino Geely, refuerza así su apuesta por el país a pesar del reciente anuncio del presidente estadunidense Donald Trump sobre nuevos aranceles a las importaciones automotrices.
Oficialmente, la decisión de ampliar la inversión fue anunciada en el marco de una visita de directivos de Volvo Group y Volvo Cars a la planta en construcción.
De acuerdo con funcionarios y representantes empresariales, la planta generará alrededor de mil 500 empleos directos y forma parte de una estrategia integral de la marca para avanzar hacia su meta de ser una compañía 100% eléctrica para 2030. Esta inversión también contempla infraestructura tecnológica de punta, así como sistemas de logística eficientes y sustentables.
La planta en Ciénega de Flores se suma a la creciente lista de inversiones automotrices en el norte del país, impulsadas por el fenómeno del nearshoring y el interés de diversas compañías por acercar su producción al mercado norteamericano.
Con esta expansión, Volvo se posiciona no solo como un actor relevante en la transición hacia la movilidad eléctrica, sino también como una firma con visión de largo plazo en el contexto regional.