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La confianza del consumidor mexicano ligó cinco meses consecutivos con un ritmo de crecimiento negativo, ante el clima de incertidumbre por factores internos y exacerbados por elementos externos.

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Durante marzo, el indicador de la confianza del consumidor disminuyó 0.3 puntos, respecto a febrero, ubicándose en un nivel de 46.0 unidades de acuerdo con cifras ajustadas por estacionalidad.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el Indicador de Confianza del Consumidor (ICC) resulta de promediar 5 indicadores parciales que recogen las percepciones sobre la situación económica actual de las y los integrantes de los hogares del país con respecto a la de hace un año; la situación económica esperada de los hogares dentro de 12 meses frente a la actual; la situación económica presente del país respecto a la de hace un año; la situación económica esperada del país dentro de 12 meses frente a la actual, y qué tan propicio es el momento actual para la adquisición de bienes de consumo duradero.

En su comparación anual -con cifras ajustadas por estacionalidad-, el ICC registró un retroceso de 1.3 puntos.

 

Indicaron analistas de Monex que “la percepción de los consumidores muestra una notable tendencia a la baja, ante un clima de incertidumbre en las evaluaciones con relación a la situación económica del país, de los hogares y personal”.

 

Agregaron que “estos resultados mermaron sus expectativas hacia el futuro, principalmente respecto al mercado laboral y el ahorro, el cual se trasladó a un sentimiento de cautela en sus planes de compra. Hacia adelante, consideramos que dicha percepción presiona la balanza de riesgos a la baja para el indicador, aunado a la moderación en la creación de empleo, las ligeras presiones en la inflación y el cambiante entorno político-comercial entre Estados Unidos y México”.

 

Por su parte, en Banco Base consideran que “la pérdida de confianza por parte de los consumidores está relacionada con la creciente incertidumbre económica. Las amenazas de Donald Trump respecto al endurecimiento de la política migratoria podrían reducir el flujo de remesas hacia los hogares mexicanos, mientras que sus políticas comerciales y amenazas de aranceles ponen también en riesgo los empleos en México en sectores exportadores. Estos factores generan un entorno menos favorable para el consumo.