De acuerdo con un análisis del organismo, encabezado por su presidente, David O'Donnell, un entorno de incertidumbre derivado de la revisión del acuerdo comercial podría provocar que las empresas pospongan expansiones, extiendan los tiempos para concretar inversiones y actúen con mayor cautela al evaluar nuevos proyectos productivos en el país.
No obstante, la AMPIP considera que los fundamentos de la integración económica de América del Norte permanecen sólidos. México mantiene una posición estratégica gracias a su capacidad manufacturera, ubicación geográfica, red de tratados comerciales, infraestructura industrial y experiencia operativa, por lo que el desafío consiste en preservar la competitividad del país aun en un contexto político menos predecible.
Con ese objetivo, la AMPIP impulsa los Diálogos de Futuro Industrial, una serie de encuentros con cámaras empresariales, asociaciones y representantes de distintos sectores productivos para identificar oportunidades de inversión y detectar los eslabones que aún faltan en las cadenas de proveeduría nacionales.
También el organismo reiteró su respaldo al Plan México, al considerar que los parques industriales constituyen infraestructura estratégica para materializar la inversión productiva, facilitar la operación de la manufactura y la logística, así como fortalecer el desarrollo regional.
En este sentido, sostuvo que el país debe continuar ampliando y modernizando su infraestructura industrial, desarrollando parques mejor conectados y con mayor capacidad operativa, como una señal de confianza para los inversionistas internacionales.
Para la AMPIP, aunque el sector privado no puede incidir en las decisiones políticas que definan el futuro del T-MEC, sí puede contribuir a que México llegue mejor preparado a este proceso mediante una mayor articulación con la industria, una promoción más efectiva y una plataforma industrial más competitiva que permita reducir los efectos de la incertidumbre sobre la inversión.

