La ubicación de una oficina puede ser una ventaja para una empresa, pero también convertirse en una barrera para atraer y conservar talento. En una ciudad como la Ciudad de México, donde buena parte de los corporativos se concentra en corredores como Santa Fe, Polanco y Reforma, la distancia entre el lugar de trabajo y la vivienda de los empleados puede tener un impacto directo en la decisión de aceptar un empleo.
El problema adquiere mayor relevancia en una ciudad con elevados niveles de congestión. De acuerdo con el TomTom Traffic Index 2026, los conductores de la Ciudad de México perdieron 184 horas durante las horas pico en 2025, equivalentes a siete días y 16 horas. Además, recorrer 10 kilómetros tomó en promedio 34 minutos con 29 segundos.
Esto significa que una persona que debe recorrer distancias importantes para llegar a su centro de trabajo puede acumular una cantidad considerable de tiempo perdido a lo largo de la semana.
La distancia también compite con el salario
La ubicación del empleo se ha convertido en un factor adicional en la decisión de aceptar una vacante.
Un puesto puede ofrecer un salario atractivo, pero perder competitividad si el trabajador debe invertir varias horas al día en llegar y regresar a casa. A esto se suman los gastos de transporte y el impacto que los trayectos prolongados tienen sobre la rutina personal.
“La concentración de oficinas en corredores genera una paradoja: ahí están algunas de las oportunidades laborales más atractivas, pero no necesariamente están cerca de donde vive la mayoría de las personas. Esa separación hace que dos candidatos con el mismo perfil enfrenten costos muy distintos para acceder al mismo puesto”, explica Rodrigo Martínez, CEO de Kolors, empresa de tecnología enfocada en movilidad.
Una empresa puede tener instalaciones en una zona corporativa bien conectada con otros puntos de la ciudad, pero si sus empleados deben enfrentar recorridos demasiado largos para llegar, la ubicación puede terminar afectando la contratación y permanencia del personal.
El talento también evalúa cuánto cuesta llegar
La dificultad para cubrir determinadas posiciones puede estar relacionada no solo con la disponibilidad de perfiles especializados, sino también con la accesibilidad física de los centros de trabajo.
En este contexto, las empresas pueden analizar si los largos recorridos están asociados con vacantes difíciles de cubrir, retardos, ausentismo o una mayor rotación.
También pueden modificar algunos elementos de la operación para reducir el impacto de la distancia. Entre las alternativas se encuentran ajustar horarios de entrada y salida para evitar los momentos de mayor congestión, establecer puntos de llegada cercanos a las zonas donde vive el personal y ofrecer transporte especializado para los trabajadores.
Transporte de personal como herramienta de accesibilidad
La movilidad empresarial puede convertirse así en una extensión de la infraestructura de los corporativos.
Servicios especializados de transporte, como los que ofrece Kolors, permiten diseñar rutas tomando en cuenta los lugares donde se concentra el personal y los horarios de entrada y salida.
“Una ruta puede funcionar en papel, pero si no coincide con la hora en que entra o sale el personal, pierde utilidad. Por eso, cuando se diseña el transporte para trabajadores, hay que partir de sus horarios y puntos de origen, no solamente de dónde están las oficinas”, señala Martínez.
La lógica cambia: en lugar de pedir al trabajador que se adapte completamente a la ubicación del corporativo, las empresas pueden analizar cómo acercar las opciones de movilidad a sus empleados.
Oficinas, movilidad y talento: un mismo problema
La concentración de oficinas en corredores como Santa Fe, Polanco y Reforma responde a factores inmobiliarios, financieros y de conectividad. Sin embargo, el crecimiento de estos centros empresariales también plantea un reto urbano: cómo lograr que sean accesibles para las personas que trabajan en ellos.
Para las compañías, atender este factor puede ampliar el universo de candidatos disponibles y reducir el peso que tiene el traslado en la decisión de permanecer en un puesto.
En una ciudad donde el tráfico puede representar horas de vida cada semana, la movilidad comienza a formar parte de la propuesta de valor de un empleo. El salario sigue siendo importante, pero para muchos trabajadores también cuenta cuánto tiempo y dinero deben invertir para recibirlo.
Así, la accesibilidad de los corredores corporativos deja de ser solamente un tema de infraestructura urbana. También se convierte en un factor de competitividad para las empresas que necesitan atraer, contratar y retener talento.

