Las cifras muestran un mercado que continúa apreciándose, pero de manera cada vez más diferenciada. Mientras diversas ciudades de tamaño mediano y destinos con mayor demanda turística, económica o migratoria mantienen fuertes incrementos, los mercados metropolitanos maduros presentan avances más moderados.
Por tipo de vivienda, la nueva presentó un desempeño superior a la usada. Entre enero y junio, los precios de la vivienda nueva aumentaron 8.3%, frente a 7.5% de la usada. Por características, las casas solas registraron una apreciación de 8.4%, mientras que las casas en condominio y departamentos aumentaron 7.4 por ciento.
El comportamiento de los precios se dio en un entorno de inflación de 3.4% y una tasa hipotecaria promedio de 11.42% durante el segundo trimestre. El valor promedio de las viviendas adquiridas mediante crédito hipotecario alcanzó 1.96 millones de pesos en el primer semestre, mientras que la mediana se ubicó en 1.30 millones de pesos.
La evolución territorial muestra contrastes todavía mayores. Entre las principales zonas metropolitanas, Guadalajara encabezó el crecimiento con 11.1%, seguida por Tijuana, con 9.7%; Puebla-Tlaxcala, 8.5%; Monterrey, 8.3%; León, 7.9%; Querétaro, 5.6%; Toluca, 5.1%, y el Valle de México, con apenas 4.6 por ciento.
En contraste, la Ciudad de México registró un crecimiento de 3.9% y el Estado de México de 5.5%, por debajo del promedio nacional.
Para el sector inmobiliario, esta dispersión de precios confirma que la dinámica de precios depende cada vez más de las condiciones particulares de oferta, demanda, empleo, infraestructura y conectividad de cada mercado.

